Los mitos de la nutrición
Todo el tema de la alimentación está rodeado de mitos, que algunos se aprovechan de la personas que se preocupan por su salud. A continuación pondré algunas respuestas sobre las preguntas que me han ido preguntando los lectores de Nutrición y Dietética sobre que tienen de cierto dichos mitos en nuestra vida.
¿Debemos beber o no beber mientras comemos?
Creo que te referiras al agua, pues el agua no aporta calorías por lo que no engorda. Incluso si se toma antes o durante las comidas provoca saciedad y así se evita el consumo de otros alimentos. Si se ingiere en gran cantidad, la digestión se realiza más lentamente como consecuencia de una dilución de los jugos gástricos.
¿Debemos tomar la fruta de postre o entre comidas?
Una pieza de fruta aporta las mismas calorías se tome antes o después de las comidas. Si se toma antes produce saciedad por su aporte fibra, evitando una ingesta excesiva posterior. El orden en que se ingieren los alimentos no importa si la cantidad de calorías es la misma.
¿Si comemos la fruta de postre, puede provocar alteraciones en la digestión?
Esto es cierto en parte, las vitaminas de la fruta se asimilan mejor con el estómago vacío, mientras que tras la comida pueden generar malas digestiones, flatulencias y acidez. Lo ideal es ingerirlas entre horas o treinta minutos antes de sentarse a la mesa. Pero siempre hay que comerla.
Pero consumir fruta es esencial, se deben tomar dos raciones diarias. Pero, al contrario que con otros alimentos, con la fruta el orden de los factores altera el producto; no tiene el mismo efecto ingerirla en el postre, de primer plato o como aperitivo.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que se incluya en la dieta diaria tanto de adultos como de niños y ancianos por lo menos cinco raciones de fruta o verdura fresca. Y es que sus virtudes son muchas. Por eso, es necesario adquirir la costumbre de su consumo y tenerla presente a diario. Es muy importante que esta práctica sea inculcada a los más pequeños.
El momento del día más estandarizado para comer fruta es después de la comida, es decir, consumirla como postre. Así se sirve tanto en restaurantes como en la mayoría de los hogares, y a ello nos acostumbran desde la más tierna infancia. Pero esta fórmula tiene un inconveniente nada desdeñable: en muchas ocasiones, al finalizar el almuerzo, llegamos sin apetito y la idea de ingerir una pieza de fruta resulta muy poco atractiva.
Hace unos años se popularizó la teoría de que consumir la fruta al comienzo de la comida, en lugar de al final, ayudaba a adelgazar. Los especialistas han aclarado que esa idea no se ajusta a la realidad. Lo que sucede es más bien que al llenar el estómago con fruta se elimina la sensación de vacío y el apetito desciende, por lo que se come con mayor moderación.
Pero este sistema tiene otras importantes ventajas. Y es que de este modo ya no vale la excusa del ya no tengo hueco ni para fruta. Además, según los naturistas, este hábito puede ayudar a mejorar la digestión ya que aseguran que la metabolización de la fruta al final de la comida provoca pequeños trastornos.
Una vieja costumbre
A pesar de que a mucha gente le parecerá un tanto extraño comer fruta a modo de aperitivo o de primer plato, esta costumbre lleva en vigor mucho más tiempo del que se piensa. Como ejemplos, están el veraniego melón con jamón, el popular arroz a la cubana con plátano frito, el asado de jamón cocido relleno de jugosa piña y clavos o los aguacates aliñados con gambas.
Del mismo modo, emplear frutas como ingredientes de ensaladas es una costumbre cada vez más habitual en nuestra cocina. Las más corrientes son las manzanas, naranjas, kiwis y piñas, aunque la imaginación lleva a utilizar granadas, peras, uvas pasas, melones, higos chumbos?Y casi siempre con excelentes resultados. También tienen una utilización creciente los vinagres aromatizados con frutas como la frambuesa, la uva o la manzana.
Esta tradición de mezclar los sabores dulces, azucarados y en ocasiones ácidos de la fruta con alimentos de paladar salado y amargo (lechuga, escarola, queso, canónigos, espinacas?) era la marca de la casa culinaria árabe, aquella que durante siglos marcó en gran parte las costumbres alimenticias que hoy en día se conservan.
De hecho, actualmente el boom gastronómico oriental está inundando la mayoría de las cocinas del continente europeo. Una de las bases de esa cocina es la mezcla dulce-salado. En muchos restaurantes es ya signo de modernidad cocinar una ensalada de naranja, manzana o pasas junto con lechuga y pequeños trozos de queso.
¿Cada cuantas horas se debe comer?
Para muchas personas creen que al saltarse alguna toma diaria adelgazarán fácilmente. Sin embargo lo adecuado es repartir la ingesta diaria en varias tomas, al menos cuatro, para evitar llegar a la siguiente con ansiedad, ya que esto suele conducir a la ingesta compulsiva de alimentos de alta densidad energética.








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