DIETA HIPOCALÓRICA
Se emplea principalmente en el tratamiento de la obesidad. Tiene como característica el que las calorías que los alimentos proporcionan sean inferiores a las que gasta el sujeto. Con ello, la diferencia la tiene que obtener forzosamente de la grasa acumulada en su cuerpo y al irse quemando ésta, adelgazará.
Muchas dietas hipocalóricas suelen ser peligrosas, pues con frecuencia presenta déficits acusados de uno o más nutrientes (vitaminas, minerales, etc).
Es por ello que la dieta debe ser equilibrada. Para ello se disminuirá el aporte calórico prinicipalmente de las grasas y parcialmente de los hidratos de carbono, siendo por el contrario abundante en proteínas,
minerales y vitaminas.
Se prohibirán o limitarán mucho los alimentos más ricos en grasas e hidratos de carbono: embutidos, mantequilla, pasteles, legumbres, plátanos. Se permitirán las infusiones pero sin azúcar, se prohibirán las bebidas alcohólicas y las bebidas refrescantes azucaradas.
Se utilizarán preferentemente alimentos pobres en calorías. Se recomienda que la dieta se administre en 4 ó 5 tomas al día, pues la ingestión frecuente de pequeñas cantidades disminuye la sensación de hambre.
Los alimentos se preparan bajo formas culinarias sencillas, no abusando de la sal que provoca una retención de agua que puede enmascarar la pérdida de peso.
La pérdida de peso será mayor en las primeras semanas, debido a la pérdida de las reservas de glucógeno y agua, después el organismo se adapta al nuevo tipo de régimen disminuyendo sus necesidades energéticas.
DIETA HIPERCALÓRICA
Se emplea en el tratamiento de la delgadez, en personas desnutridas o convalecientes.
Esta dieta no debe comenzar bruscamente ya que puede ser contraindicada, la realimentación se debe iniciar paulatinamente, elevando poco a poco el aporte calórico.
Se dará preferencia en la dieta a aquellos alimentos que en poco volumen suponen un gran aporte energético, aunque manteniendo cubiertas las necesidades de vitaminas, proteínas y minerales.
La mayor parte del aporte calórico correrá a cargo de los hidratos de carbono, las grasas también aumentarán. Los alimentos se prepararán fritos o guisados, con salsas, etc.
La dieta se completará con carnes, huevos, leche entera, ensaladas y frutas preferentemente maduras. Se puede tomar un poco de vino o cerveza que aumentará el aporte calórico.
Los alimentos serán de buena calidad y su presentación y sabor serán lo mejor posible, para que no se produzca rechazo por parte del consumidor.
La dieta se repartirá en tres comidas diarias, sin tomar ningún alimento entre ellas, si acaso una pequeña merienda.
DIETA HIPOPROTEICA
Se caracteriza por aportar una cantidad de proteínas que supera las necesidades del sujeto normal.
Se emplea en sujetos desnutridos que tienen una falta de proteínas en tejidos y sangre a consecuencia de: una hepatitis grave, enfermedades infecciosas, estados post operatorios. No debe utilizarse nunca en enfermos con insuficiencia renal. Se aumenta la cantidad de proteínas hasta un 15 ó 20% del total calórico y como siempre que la mitad sea de origen animal.
Se utilizarán alimentos ricos en proteínas: quesos, leche, carne, legumbres.
DIETA POBRE EN GRASA
Las grasas son los alimentos de más difícil digestión, puesto que hacen más lento el vaciamiento del estómago y disminuye la secreción de jugo gástrico.
En general son pobres en grasa las dietas utilizadas en la obesidad, pero en este apartado nos vamos a referir en concreto a las dietas empleadas en las personas con problemas en la vesícula biliar.
Si hay una alteración de la vesícula no podrá drenar la bilis o lo hará con dificultad. Por este motivo la ingestión de grasa que exige la contracción de la vesícula, puede provocar molestias, dolores o dificultad en la digestión.
La dieta deberá confeccionarse reduciendo las grasas y aumentando los hidratos de carbono, que excitan menos la contracción de la vesícula, por lo tanto serán la base de la alimentación de estas personas.
En general se toleran mejor las grasas crudas (aceite, mantequilla) que las cocinadas a altas temperaturas y mejor aisladas que mezclar en una misma comida diferentes tipos de grasas.
DIETAS HIPOSODICAS
La sal es un compuesto muy importante en la alimentación humana. En los individuos sanos no hay porqué tener en cuenta la cantidad de sal que toman, pues el exceso lo eliminan pronto, aunque se debe recomendar no abusar de ella.
Pero hay veces que es necesaria limitar el aporte de sal ya que existe una relación estrecha entre la sal y el agua, de manera que cuando somos incapaces de eliminar por la orina el exceso de sal consumida, ésta retiene agua en la proporción de 1 litro por cada 8 ó 9 g. de sal común.
Estarán indicadas estas dietas en personas que no eliminen bien la sal o que haya que disminuir el volumen de líquido circulante, (insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, insuficiencia renal, etc.).
Una medida para eliminar la sal de alimentos cocidos es cambiar el agua de cocción más de una
vez.
Los alimentos prohibidos por ser ricos en sodio son: embutidos, jamón, bacalao, alimentos enlatados, mariscos, caldos concentrados, chocolate, pan normal.
Se permitirán: pan y dulces sin sal, arroz y otros alimentos guisados sin sal, se pueden utilizar todas las variedades de especias y de hierbas aromáticas para darle sabor a los alimentos.
DIETAS DE PROTECCION GASTRICA
Son las utilizadas en las gastritis y úlceras de estómago y duodeno. Esta dieta tiene como objetivo conseguir el reposo funcional del estómago. Para ello se debe administrar pequeñas cantidades de alimentos blandos y poco irritantes a intervalos muy frecuentes.
La preparación será muy sencilla y se toleran mejor en forma de purés o triturados. Los alimentos con mucho residuo (fibra alimentaria) aumentan los movimientos y la excitación de la mucosa, así que se reducirán, son las frutas y verduras. Otros alimentos que provocan irritación gástrica son: extractos de carne, caldos, té, café, bebidas alcohólicas, especias, frutas y zumos ácidos, vinagre. Por último, las
grasas al disminuir la secreción y dificultar la evacuación pueden ser útiles en estas personas.
En casos de úlceras en fases agudas se empleará una dieta láctea a base de leche sola o añadiendo crema o mantequilla. Seguirá con una dieta ovo-lácteo-farinácea en tomas cada 3-4 horas. Por último podemos seguir una dieta de mantenimiento, eliminando los alimentos antes mencionados.
DIETAS ASTRINGENTES
Tratan de conseguir el reposo funcional y de protección del intestino, siendo empleadas en las diarreas.
En los casos agudos es preferible no dar nada en las 24 ó 48 primeras horas, salvo suero fisiológico o agua con un poco de sal, zumo de naranja o limón y azúcar.
Posteriormente se comenzará poco a poco, la alimentación con leche diluida, caldo, arroz, cereales, pescado blanco, pasando así a una dieta blanda y pobre en residuos.
Para ello es importante:
- Evitar las partes fibrosas de verduras, hortalizas, legumbres y frutas.
- Los cereales deben ser la base de la alimentación, se prohíbe todo lo integral.
- Utilizar leche diluida, yogur y quesos blandos.
- Las carnes y pescados no deben restringirse, siempre preparados de forma muy sencilla, los huevos pasados por agua.
- Se prohibirán los condimentos, así como el café, cerveza y gaseosa.
- La dieta será rica en calorías, proteínas y repartidas en muchas comidas.
DIETAS LAXANTES
Empleadas en personas con estreñimiento. Hay que aportar alimentos muy ricos en fibra, como verdura, legumbres con su piel, pan integral y frutas. Es una dieta predominantemente vegetariana. Es muy aconsejable el consumo de líquidos, hay veces que el estreñimiento desaparece sólo con esto. Normalmente no hay que prohibir alimentos pero hay veces en que es aconsejable no tomar huevos cocidos, arroz, chocolate, leche, quesos, café y té.
DIETAS EN CÁLCULOS RENALES
El tipo de dieta dependerá de la composición química de los cálculos:
- Si los cálculos son cálcicos, la dieta será pobre en calcio y en fósforo, para lo cual basta suprimir, la leche, yogur, quesos y pescados pequeños que se comen con espinas.
- Si los cálculos son de oxalatos, debe eliminarse alimentos ricos en oxalatos como espinacas, remolacha, zanahorias, acelgas, habas, cacao.
- Si los cálculos son de uratos o ácido úrico se someterán a una dieta pobre en purinas (la veremos a continuación).
DIETA POBRE EN PURINAS
Se emplea en el aumento de ácido úrico en sangre, su posterior precipitación en forma de cristales en todas las articulaciones y su caso más agudo que es la gota.
La dieta tiene una importancia relativa en estas personas, pero prohibiremos alimentos ricos en bases púricas: animales producto de la caza, vísceras (mollejas, riñones, hígado), algunos pescados grasos azules (anchoas, sardinas), el marisco, legumbres, espárrago, champiñones y coliflor.
Entre los alimentos permitidos están: leche y derivados, huevos, cereales y pastas alimenticias, patatas, verduras (excepto las anteriores), azúcar y miel, el café y el té.
Normalmente son personas obesas que deben adelgazar tomando una dieta hipocalórica.
La dieta será en todo caso pobre en grasas y se prohibirán las bebidas alcohólicas que a veces
desencadenan el ataque de gota, así como el ayuno voluntario.
DIETA BLANDA
Se emplea en personas con problemas de estómago, en ancianos y en personas con problemas de masticación.
Los alimentos serán preferentemente naturales, fáciles de digerir y preparados de forma sencilla. Se emplearan alimentos líquidos o semisólidos (papillas, purés, flanes) y sólidos blandos (jamón york, tortillas, pescado hervido, pechuga de pollo). La dieta se repartirá en 4 ó 5 tomas al día, poco abundantes.
Buen artículo! La opción más saludable para adelgazar es la dieta hipocalórica, siempre y cuando ésta sea equilibrada.